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Aprenda sobre las relaciones sexuales tras el tratamiento contra el cáncer (mujeres)

El cáncer y su tratamiento suelen provocar cambios en la vida sexual. Es posible que experimente cambios tanto físicos como emocionales. Quizás no se sienta tan a gusto con su cuerpo. Puede que haya cambios en cómo se siente, cómo se ve y cómo funciona su cuerpo. Es posible que sienta dolor o que no le interese mantener relaciones sexuales.

Los problemas sexuales suelen agravarse durante el tratamiento y justo después. También pueden aparecer meses o incluso años después de que finalice el tratamiento. Algunos problemas mejoran con el tiempo. En algunos casos, puede que se necesiten unos años para volver a sentirse normal. O quizá descubra que tendrá que adaptarse a una nueva normalidad.

En este contexto, se utilizan términos de género para referirse a la anatomía y a los riesgos para la salud. Utilice esta información de la forma que mejor se adapte a usted y a su médico cuando hablen sobre su tratamiento.

¿Cuál es la causa de los problemas sexuales femeninos tras el cáncer?

Los problemas sexuales pueden estar provocados por diversos tipos de tratamiento contra el cáncer. La radioterapia, la cirugía, la quimioterapia y el tratamiento hormonal pueden provocar problemas sexuales. Pueden causar daños en los nervios y los vasos sanguíneos, efectos secundarios derivados de la extirpación de glándulas y órganos, cambios en el aspecto del cuerpo, tejido cicatricial y alteraciones en el equilibrio de las hormonas sexuales del cuerpo.

¿Quién está en riesgo?

Muchas personas con cáncer tienen problemas sexuales. Su riesgo depende de:

  • El tipo de cáncer y dónde se encontraba en su cuerpo.
  • Su función sexual antes del cáncer.
  • Los tipos de tratamiento a los que se sometió.
  • La cantidad o dosis del tratamiento.
  • La duración del tratamiento.
  • Su edad en el momento del tratamiento.
  • Su nivel de estrés y cómo está afrontando los cambios.

Tipos de problemas sexuales femeninos tras el cáncer

Los tratamientos contra el cáncer pueden provocar diversos tipos de cambios sexuales. Algunos de ellos pueden mejorar o desaparecer con el tiempo. Por ejemplo, los nervios, los vasos sanguíneos y otros tejidos pueden curarse a medida que se recupera. Sin embargo, algunos cambios pueden ser permanentes, como la menopausia precoz y los cambios que puede provocar.

Los posibles cambios que pueda experimentar incluyen:

  • Disminución del deseo sexual. Esto significa una pérdida de interés por mantener relaciones sexuales. También se conoce como falta de libido.
  • Sequedad vaginal. Esto puede hacer que la vagina pierda flexibilidad.
  • Estenosis vaginal. Se trata del estrechamiento o endurecimiento de la vagina. Puede hacer que las relaciones sexuales sean difíciles y dolorosas.
  • Vaginismo. Se trata de un espasmo de los músculos de la vagina que puede provocar dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dolor durante las relaciones sexuales. Se trata de un efecto secundario muy frecuente del tratamiento contra el cáncer. Puede deberse a sequedad vaginal, tejido cicatricial, daños en los tejidos vaginales o vulvares, o a niveles bajos de hormonas. También puede deberse a una combinación de estos factores.
  • Atrofia vulvovaginal. Se trata del adelgazamiento y la sequedad de los tejidos de la vulva, del revestimiento de la vagina o de ambos. Puede provocar dolor durante las relaciones sexuales.
  • Acortamiento vaginal. Esto puede hacer que las relaciones sexuales sean más difíciles y dolorosas.
  • Cambios en la sensibilidad. Es posible que note una disminución de la sensibilidad en la vulva, la vagina o el clítoris. La cirugía de seno y la radioterapia pueden provocar una disminución de la sensibilidad en el pezón y el seno.
  • Cambios en el orgasmo. Es posible que tarde más tiempo en llegar al orgasmo. Puede que sus orgasmos sean menos intensos. En casos menos frecuentes, podría dejar de tener orgasmos.
  • Otros problemas físicos. Es posible que, tras el tratamiento contra el cáncer, sufra cansancio extremo (fatiga), dolor, náuseas, problemas intestinales o de la vejiga, o dificultad para respirar. Estos síntomas pueden llevarle a evitar las relaciones sexuales o hacer que le resulte más difícil disfrutarlas.
  • Problemas de imagen corporal. Es posible que también haya perdido o ganado peso, que haya perdido tejido de los senos y que tenga cambios en la vulva o la vagina. Es posible que lleve una bolsa de ostomía en el abdomen. Puede que tenga cicatrices o cambios en la piel. Cualquiera de estos cambios puede hacer que se sienta insegura y menos interesada en las relaciones sexuales.
  • Cambios de humor. La depresión y la ansiedad tras el tratamiento contra el cáncer pueden provocar una pérdida de interés por las relaciones sexuales. Además, los medicamentos que pueden ayudar a tratar la depresión y la ansiedad pueden afectar a su vida sexual mientras los esté tomando. Es posible que tenga miedo de mantener relaciones sexuales, que le preocupe no satisfacer a su pareja o que le dé vergüenza hablar de lo que le resulta placentero y de lo que no.
  • Infertilidad. En ocasiones, el tratamiento contra el cáncer puede impedir que tenga hijos. El equipo médico debería haberle informado sobre esta posibilidad antes de comenzar el tratamiento. Si existe la posibilidad de que aún pueda quedar embarazada, pero no desea hacerlo, hable con el médico sobre métodos anticonceptivos.

Cómo obtener ayuda y tratamiento

Algunos problemas sexuales pueden mejorar con el tiempo. Pero hable con el equipo médico para obtener ayuda. Puede que le resulte difícil o incómodo hablar de sexo, pero existen muchos tipos de tratamiento que pueden ayudar. Para recibir tratamiento para los problemas sexuales, puede acudir a diferentes tipos de profesionales médicos, tales como:

  • El médico de cabecera. Es posible que el médico de cabecera pueda tratar algunos tipos de problemas sexuales. O puede derivarle a otro profesional.
  • Ginecólogo. Este médico trata los problemas relacionados con los genitales femeninos y los órganos reproductivos.
  • Terapeuta. Un terapeuta puede ser un trabajador social titulado, un psicólogo o un psiquiatra. Puede ofrecerle diferentes tipos de terapia conversacional o conductual, y es posible que pueda recetarle medicamentos.
  • Terapeuta sexual. Un terapeuta sexual puede ayudarle a colaborar con su pareja para descubrir nuevas formas de disfrutar del sexo o encontrar métodos o posiciones que hagan que las relaciones sexuales sean menos difíciles.

Algunos tipos de tratamiento incluyen:

  • Tratamiento hormonal. En ocasiones, se pueden utilizar hormonas para ayudar a estimular el deseo sexual y recuperar la salud vaginal. Es posible que le receten hormonas en forma de crema, anillo vaginal, pomada o parche.
  • Tratamiento con dilatadores vaginales. Se trata de una serie de varillas delgadas de plástico o goma que puede utilizar durante un breve período de tiempo cada día (al igual que un tampón) para ayudar a estirar y ensanchar ligeramente la vagina. Esto puede contribuir a que las relaciones sexuales sean más fáciles y menos dolorosas.
  • Fisioterapia del suelo pélvico. Se trata de ejercicios para ayudar a capacitar y fortalecer los músculos del suelo pélvico. Este tratamiento puede ayudar a reducir el dolor durante las relaciones sexuales.
  • Lidocaína tópica. Se trata de un analgésico en forma de crema o pomada. Puede ayudar a aliviar el dolor durante las relaciones sexuales.
  • Hidratantes y lubricantes vaginales. Los hidratantes se utilizan cada pocos días para ayudar a aliviar la sequedad vaginal. Los lubricantes se utilizan durante las relaciones sexuales. Pueden aumentar la comodidad y mejorar el placer sexual.

Cómo afrontar la menopausia tras el tratamiento contra el cáncer

Muchos tratamientos contra el cáncer provocan que los ovarios dejen de funcionar. Esto puede provocar la menopausia. La menopausia ocurre cuando los ovarios dejan de liberar óvulos y producen una cantidad mucho menor de estrógenos. Es el momento en el que deja de tener los períodos menstruales. Es posible que empiece a tener síntomas como sofocos, problemas para dormir y cambios de humor. La menopausia también puede provocar una disminución del deseo sexual, dolor durante las relaciones sexuales, así como sequedad e irritación vaginal.

Es posible que le hagan análisis de sangre para comprobar sus niveles hormonales y confirmar la menopausia. Si es necesario, el médico puede ayudar a controlar los síntomas de la menopausia. Hable con el equipo médico sobre formas de sentirse mejor.

Uso de métodos anticonceptivos

Hable con el médico sobre los métodos anticonceptivos más adecuados y seguros que puede utilizar tras haber tenido cáncer. Dependiendo del tipo de tratamiento al que se haya sometido, es posible que no necesite utilizar métodos anticonceptivos. Pero es posible que, aun así, deba protegerse contra las infecciones de transmisión sexual. El médico puede explicarle cuáles son las mejores formas de hacerlo.

Hable con su pareja

Afrontar los cambios sexuales tras el tratamiento contra el cáncer puede ser angustioso. Es posible que se sienta enfadada, triste o asustada. Quizás le preocupe decepcionar a su pareja. Sin embargo, es importante tener en cuenta que existen muchas formas de disfrutar del placer sexual. Hable con su pareja sobre sus preocupaciones. Juntos pueden buscar nuevas formas de dar y recibir placer. También pueden acudir a un asesor o a un terapeuta sexual. Y recuerde que algunos cambios sexuales son de corta duración. El equipo médico puede informarle con más detalle sobre cuánto tiempo pueden durar los efectos secundarios sexuales y cómo recibir tratamiento para ellos.

Online Medical Reviewer: Anne Fetterman RN BSN
Online Medical Reviewer: Raymond Turley Jr PA-C
Online Medical Reviewer: Warren Brenn
Date Last Reviewed: 9/1/2025
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